PREVIO A LA COMPETENCIA
El día viernes 12/12/2008 apenas cuando llevaba 2 minutos de trote trastabillé con un fierro protector de un aspersor de regadío, en el jardín que está por fuera de la escuela militar en calle PIO XI, con el impulso al final terminé dando una voltereta y terminé dando un fuerte golpe con la parte externa del gemelo derecho en el protector del aspersor siguiente, continue tratando suave ya que inicialmente se sentía una puntada suave, pero al poco andar ya el dolor aumentó al punto de que tuve que parar e ir de inmediato al Kinesiólogo Sr. Miguel Calvo quien me contraindicó cualquier tipo de actividad deportiva hasta ver la evolución de la lesión el fin de semana. Estuve todo el viernes, sábado y domingo con hielo cada 1 hora y antiinflamatorio, el dolor era persistente y con mucha molestia al caminar.
El sábado en la tarde hice una prueba de 10 minutos de bicicleta y me decidí a hacer la natación y la bici.
EL DÍA DE LA COMPETENCIA
Me levanté muy temprano el día de la carrera, aun que tenía claro que no debía hacer la parte del trote para prevenir una lesión mayor.
A las 06:30 tomé mi desayuno normal, bastante líquido.
Mi suegro me fue a dejar al parque Sausalito y llegamos a eso de las 07:45.
La organización comenzó muy tarde la entrega de números por lo que el inicio de la carrera en vez de ser a las 09:00 fue a eso de las 09:40.
MI PRIMER CASI TRIATLÓN
Mi largada fue muy lenta, me quedé muy atrás respecto del grupo en general y no pude acoplarme a ningún otro nadador que fuera a mi ritmo, todos partieron muy rápido.
El tramo inicial hasta la primera boya del fondo me pareció interminable y me costó bastante acostumbrarme y orientarme con la escasa visibilidad de la laguna, no se ve ni siquiera por donde ingresas la mano en el agua.
Ya en el último giro en la laguna otro nadador pasó su brazo sobre mi cabeza y se me salió el lente de agua. Antes de comenzar me fijé en que muchas personas se colocaban primero los lentes y luego la gorra, pensé, esto es por algo y lo hice igual.
Gracias a mi compañero del TYM Vicente Bobadilla que me prestó su traje de agua QUINTANA ROO, que me quedaba un poco chico, pero de todas maneras sirvió mucho. Me lo saqué apenas salí del agua porque así es un poco más fácil, pero igual debo haber perdido como 1 minuto en la sacada del traje ya que lo hice con mucho cuidado para no romperlo nuevamente. En los días previos tuve que mandarlo a reparar 2 veces ya que al quedarme muy ajustado cualquier tironcillo mal hecho se traducía en una nueva herida para el traje.
Ya en la bicicleta, comencé suave pero al segundo giro, al llegar a la curva más alta del circuito de repente entre medio de la gente veo sobresalir a mi hijo Máximo que me gritaba “Daalee Paaapaaaááá, Daaaleeeee´”, sentí una enorme emoción al ver a mi hijo a mi esposa y mis sobrinitas, de ahí en adelante le di con todo a ritmo constante tratando de no bajar de las 160 ppm.
Completé las 10 vueltas en bicicleta y en el momento casi me animo a correr descalzo, pero gracias a dios no lo hice porque según el Traumatólogo y el Kinesiólogo que consulté el lunes, me habría desgarrado seriamente, posponiendo todo tipo de actividad competitiva por un buen tiempo.